EL PUERTO
3 de enero de 1966
Limpios y fragantes
como blancas palomas,
bajaron de sus naves
marinos y oficiales.
Sonrientes y altivos
conquistaron la ciudad,
recordando otras batallas
de amores ya olvidados.
Luego, ligeros y musicales
abordaron las grises naves,
dejando el nuevo puerto
con doncellas que ayer fueron.
Millones de dólares
cuestan los bergatines
y en cinco se marcharon.
En el puerto faltan escuelas
y tambien hospitales.
Y ahora los niños vagabundos,
juegan a puntuales marineros.
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